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Flores que huelen horrible (pero son preciosas)

La mayoría asumimos que las flores hermosas huelen bien. Es una de esas asociaciones automáticas que rara vez cuestionamos: belleza visual debe venir acompañada de belleza olfativa. Pero la naturaleza no funciona así. La evolución diseñó flores para atraer polinizadores específicos, y algunos de esos polinizadores prefieren aromas que nosotros encontramos absolutamente repugnantes. El resultado son flores espectacularmente hermosas que huelen a cadáver, pescado podrido, o cosas peores. Hoy exploramos el lado oscuro y maloliente del mundo floral, esas flores que son festín para los ojos pero tortura para la nariz.

Rafflesia: La flor más grande y más apestosa del mundo

La Rafflesia arnoldii tiene el dudoso honor de ser tanto la flor individual más grande del planeta como una de las que peor huele. Puede alcanzar más de un metro de diámetro y pesar hasta diez kilos. Es espectacular, alienígena, con pétalos carnosos de color rojo intenso con manchas blancas que parecen piel moteada. Y huele exactamente a carne podrida.

Esta flor crece en las selvas tropicales de Indonesia y Malasia, y es parásita de lianas específicas. No tiene hojas, tallos, ni raíces propias, simplemente emerge del tejido de la planta huésped como erupción masiva de materia floral. El proceso desde que aparece el capullo hasta que la flor se abre puede tardar meses, y cuando finalmente florece, solo dura unos pocos días antes de colapsar en masa pútrida.

El olor a carne podrida no es accidente ni efecto secundario. Es estrategia deliberada. La Rafflesia es polinizada por moscas carroñeras, esas moscas que normalmente ponen sus huevos en cadáveres de animales. La flor ha evolucionado para imitar el olor de la muerte tan perfectamente que las moscas no pueden distinguir la diferencia. Llegan buscando lugar para depositar sus huevos, se cubren de polen en el proceso, y luego visitan otra flor llevando ese polen con ellas.

Los lugareños llaman a la Rafflesia «flor cadáver«, aunque técnicamente ese nombre pertenece a otra planta que veremos después. El olor es tan intenso que puede detectarse desde varios metros de distancia. Los biólogos que estudian estas flores tienen que trabajar con mascarillas y frecuentemente reportan náuseas. Pero visualmente, es innegablemente impresionante, casi lovecraftiana en su extrañeza carnosa.

La Rafflesia está en peligro de extinción debido a la destrucción de su hábitat. Las selvas tropicales donde crece están siendo taladas rápidamente, y como la flor depende de lianas huésped específicas, no puede simplemente relocalizarse. Irónicamente, su olor horrible puede ser lo único que la salve, ya que se ha convertido en atracción turística en algunas reservas naturales donde los visitantes pagan por experimentar el hedor.

Amorphophallus titanum: la flor cadáver genuina

Si pensabas que la Rafflesia era impresionante, conoce al Amorphophallus titanum, conocido como flor cadáver o «pene deforme gigante» si traducimos su nombre científico literalmente. Esta planta no tiene la flor individual más grande, pero tiene la inflorescencia más grande del mundo vegetal, una estructura que puede alcanzar tres metros de altura y pesar más de cien kilos.

La estructura consiste en un espádice (espiga densa) central enorme, fálico y de color púrpura oscuro, rodeado por una espata que se despliega como capa dramática de color verde por fuera y burdeos profundo por dentro. Es arquitectura floral en su expresión más teatral. Y huele exactamente como su nombre sugiere: a cadáver en avanzado estado de descomposición.

El Amorphophallus es nativo de Sumatra y florece raramente, a veces solo una vez cada siete a diez años. Cuando lo hace, el evento dura solo 24 a 48 horas, y durante ese breve período, la planta eleva su temperatura interna hasta 36 grados Celsius, aproximadamente la temperatura del cuerpo humano. Este calor ayuda a volatilizar los compuestos químicos responsables del olor, proyectándolos más lejos en el aire.

El olor ha sido descrito como combinación de pescado podrido, queso limburger, ajo podrido, calcetines sucios y un cadáver en descomposición. No es exageración poética, los análisis químicos han identificado compuestos como dimetil trisulfuro y dimetil disulfuro, los mismos que producen los cadáveres cuando se descomponen. La planta literalmente sintetiza el olor de la muerte.

Los jardines botánicos que tienen la suerte de tener un espécimen floreciendo lo anuncian como evento mayor, y miles de personas hacen cola para experimentar el olor. Es fascinación mórbida en acción. La gente toma fotos tapándose la nariz, grabando videos documentando su disgusto, y luego lo comparten en redes sociales. La floración se convierte en fenómeno viral tanto por la espectacularidad visual como por el factor shock del olor.

Cultivar Amorphophallus titanum es un proyecto a largo plazo que requiere paciencia extraordinaria. La planta pasa años creciendo bajo tierra, acumulando energía en un cormo (tallo subterráneo) masivo que puede pesar más de cien kilos. Periódicamente produce una sola hoja gigante que parece árbol pequeño, fotosintetiza durante meses, y luego muere de vuelta. Después de varios ciclos, si tiene suficiente energía acumulada, finalmente produce la inflorescencia. Es inversión floral que tarda años en pagar dividendos.

Stapelia: las flores estrella que huelen a carrión

Las Stapelias son plantas suculentas del sur de África que producen flores absolutamente hermosas en forma de estrella de cinco puntas. Son geométricamente perfectas, carnosas, frecuentemente cubiertas de pelos finos que les dan textura aterciopelada, y vienen en colores espectaculares: rojos profundos, amarillos brillantes, púrpuras oscuros, con patrones de rayas o manchas que parecen pintados a mano.

Y huelen a carne podrida. Todas ellas. Algunas especies huelen peor que otras, pero ninguna huele bien. Son polinizadas por moscas carroñeras como las Rafflesias, y han evolucionado el mismo truco del olor a cadáver para atraerlas. Las moscas ponen huevos en las flores, los huevos eclosionan, y las larvas mueren porque no hay carne real para alimentarse, pero para entonces la polinización ya ocurrió.

Lo interesante de las Stapelias es que son relativamente fáciles de cultivar como plantas de interior. Muchos coleccionistas de suculentas las tienen a pesar del olor porque las flores son genuinamente espectaculares. El truco es mantenerlas lejos de áreas de mucho tráfico de la casa. Si tu Stapelia florece en una habitación poco usada, puedes simplemente cerrar la puerta durante los días que dura la flor. El olor no persiste después de que la flor se marchita.

Existen docenas de especies de Stapelia y géneros relacionados como Huernia y Orbea que comparten las mismas características: flores bonitas y malolientes. Stapelia gigantea tiene flores que pueden alcanzar treinta centímetros de diámetro, enormes estrellas amarillas con rayas rojas que parecen arte aborigen. Stapelia grandiflora tiene flores púrpuras oscuras casi negras con textura peluda. Todas huelen horrible.

Los cultivadores han intentado criar variedades con olor menos ofensivo, pero con éxito limitado. El olor está tan integrado en la estrategia reproductiva de la planta que eliminarlo significa eliminar su capacidad de reproducirse efectivamente. Así que si quieres Stapelias, tienes que aceptar el paquete completo: belleza visual con coste olfativo.

Dracunculus vulgaris: el dragoncillo apestoso

El Dracunculus vulgaris, también llamado dragoncillo o lirio serpiente, es una planta de la familia de las aráceas que produce una inflorescencia dramática similar al Amorphophallus pero en versión más manejable. Alcanza aproximadamente un metro de altura, tiene espádice negro-púrpura profundo rodeado por espata color vino oscuro que parece capa de vampiro.

Florece en primavera y el espectáculo dura solo uno o dos días, durante los cuales emite olor potente a carne podrida mezclada con heces. Es desagradable al punto de ser casi cómico en su intensidad. Pero la planta es popular en jardines mediterráneos porque fuera de esos dos días de olor, el follaje es bonito y arquitectónico.

Las hojas del Dracunculus son lo que le da su nombre común de dragoncillo. Son grandes, divididas en múltiples segmentos que se extienden como dedos, y los tallos tienen manchas púrpura que parecen escamas de reptil. Es una planta con presencia incluso cuando no está floreciendo. Y cuando florece, es tan dramáticamente extraña que muchos jardineros están dispuestos a tolerar el olor por el espectáculo visual.

El truco con Dracunculus es plantarlo lejos de ventanas y áreas de estar. En un jardín grande, puedes colocarlo en una zona alejada donde florezca sin ofender narices. Alternativamente, algunos jardineros simplemente cortan la inflorescencia apenas se abre, antes de que el olor se desarrolle completamente. Pierdes la experiencia completa pero mantienes el valor ornamental del follaje.

Esta planta es más accesible que Rafflesia o Amorphophallus porque puedes cultivarla en jardín temperado normal. Es resistente al frío, fácil de propagar, y crece de un bulbo que multiplicas dividiendo. Es la opción de «flor horrible» para el jardinero casual que quiere algo conversacional sin comprometerse con décadas de cultivo.

Sarothamnus scoparius: la retama que huele a orina de gato

La retama común es arbusto que cubre colinas de Europa con flores amarillas brillantes en primavera. De lejos es espectacular, millones de flores doradas que transforman paisajes enteros. De cerca, muchas personas notan algo extraño: el olor recuerda a orina de gato, específicamente orina de gato macho que marca territorio.

No todas las personas perciben este olor. Parece haber un componente genético en la sensibilidad a los compuestos específicos que la retama produce. Algunas personas no huelen nada ofensivo, dicen que es aroma verde y herbal. Otras inmediatamente detectan ese tono de amoniaco y marcaje felino y no pueden ignorarlo.

La retama ha sido tradicionalmente importante en Europa para múltiples usos: los tallos se usaban para hacer escobas (de ahí su nombre científico scoparius, de escoba), las flores para tintes amarillos, y la planta entera se cultivaba para estabilizar suelos. Pero su tendencia a invadir y su olor controversial han hecho que sea una planta amada y odiada en igual medida.

En Nueva Zelanda, donde la retama fue introducida y se ha convertido en invasora agresiva, es activamente odiada. Cubre miles de hectáreas, desplaza vegetación nativa, y su olor durante la floración masiva es tema de quejas constantes. Las autoridades gastan millones intentando controlarla. Pero objetivamente, esas colinas amarillas son hermosas, solo que hermosamente olorosas también.

Lo curioso es que las abejas adoran la retama y producen miel excelente de sus flores. La miel de retama es suave, delicada, sin traza del olor problemático de las flores. Es un recordatorio de que diferentes especies perciben olores completamente diferente, y lo que es repulsivo para humanos puede ser atractivo para otros.

Hedera helix: la hiedra común y su secreto sucio

La hiedra común es tan ubicua que la mayoría de personas nunca piensa en sus flores. Pero la hiedra florece, típicamente en otoño, produciendo racimos de flores verde-amarillentas pequeñas que parecen insignificantes. Acércate a olerlas y descubrirás que tienen aroma fuerte y desagradable que muchos describen como semen humano.

Esta comparación no es exagerada ni bromea de mal gusto. Las flores de hiedra contienen compuestos químicos similares a los encontrados en semen humano, específicamente espermina y espermidina. Es una coincidencia evolutiva incómoda que hace que muchas personas eviten hiedra en flor una vez que son conscientes del olor.

Las abejas, sin embargo, adoran las flores de hiedra. En otoño tardío cuando pocas otras cosas están floreciendo, la hiedra proporciona fuente crucial de néctar y polen. Puedes ver hiedra en flor cubierta de abejas, mariposas y otros insectos que no son ofendidos por el olor como lo somos nosotros. Es un recordatorio útil de que los olores florales no evolucionaron para complacernos a nosotros.

La hiedra ha sido valorada durante siglos por su follaje perenne, su capacidad de cubrir paredes antiestéticas, y su resistencia a condiciones adversas. Que sus flores huelan raro es precio pequeño por todos sus beneficios. Y como las flores son pequeñas y relativamente escasas comparadas con el follaje masivo, muchas personas con hiedra en su jardín nunca se acercan lo suficiente para detectar el problema.

Ginkgo biloba: belleza otoñal con sorpresa maloliente

El Ginkgo biloba es árbol viviente fósil, el último superviviente de un linaje que se remonta a doscientos millones de años. Sus hojas en forma de abanico son inconfundibles y se vuelven amarillo dorado espectacular en otoño. Es árbol plantado extensivamente en ciudades por su resistencia a contaminación y enfermedades. Pero hay problema: los árboles femeninos producen frutos que huelen a vómito rancio mezclado con queso podrido.

Los frutos del Ginkgo parecen ciruelas amarillas pequeñas y caen al suelo en otoño donde se rompen y liberan su contenido maloliente. La carne exterior del fruto contiene ácido butírico, el mismo compuesto que da a la mantequilla rancia y al vómito su olor característico. También causa irritación dérmica en muchas personas, así que no es solo desagradable oler, también es desagradable tocar.

Este problema es tan conocido que la mayoría de plantaciones urbanas de Ginkgo usan exclusivamente árboles machos, que no producen frutos. Pero distinguir árboles jóvenes por sexo es difícil, y ocasionalmente un árbol plantado como macho resulta ser hembra o hermafrodita, revelando su verdadera identidad años o décadas después cuando empieza a producir frutos.

En China y Japón, donde el Ginkgo es nativo, los frutos se consideran delicia culinaria. La semilla interior, una vez que la carne maloliente exterior es removida y la semilla tostada, es nuez comestible llamada gingko nut, usada en platos tradicionales. Es uno de esos alimentos que requiere superar barrera olfativa inicial para apreciar el producto final.

Las hojas de Ginkgo no tienen este problema. Son bonitas, sin olor particular, y se han usado medicinalmente durante siglos. El extracto de hoja de Ginkgo es un suplemento popular para la memoria y la circulación. Pero el árbol completo, especialmente el femenino, requiere tolerancia o distancia para ser apreciado plenamente.

Flores de Durián: el rey de las frutas malolientes empieza con flores

El durián es una fruta del sudeste asiático famosa por ser deliciosa para algunos y absolutamente repugnante para otros. Pero antes de la fruta está la flor, y las flores de durián tienen olor fuerte que presagia lo que vendrá. Huelen a combinación de cebolla, sudor, y algo indefiniblemente fétido.

Las flores de durián son grande, carnosas, y crecen directamente del tronco del árbol en racimos. Son polinizadas principalmente por murciélagos, que aparentemente no encuentran el olor ofensivo. De hecho, los murciélagos son atraídos por olores sulfurosos que a nosotros nos repelen, así que lo que es olor horrible para humanos es perfume atractivo para murciélagos.

El árbol de durián en flor es espectáculo extraño. Las flores son bonitas en su forma y estructura, pero el olor hace difícil apreciarlas de cerca. Los agricultores que cultivan durián están tan acostumbrados al olor que ya ni lo notan, pero los visitantes a plantaciones frecuentemente se sorprenden por el ataque sensorial.

La fruta que eventualmente se desarrolla es aún más controversial. Tan olorosa que está prohibida en hoteles, transporte público y algunos edificios en el sudeste asiático. Carteles con durián tachado son comunes. Pero tiene seguidores fanáticos que la llaman «rey de las frutas» y están dispuestos a pagar precios desorbitados por variedades premium. Es amor-odio sin término medio.

Viburnum: belleza primaveral con notas de perro mojado

Muchas especies de Viburnum producen flores abundantes en primavera, típicamente en racimos blancos o rosados que cubren arbustos completamente. Son populares en jardines por su floración espectacular y su facilidad de cultivo. Pero algunas especies, particularmente Viburnum opulus y Viburnum betulifolium, tienen olor que muchos describen como perro mojado.

No es olor horrible en el sentido de podrido o fétido, pero es definitivamente desagradable para muchas personas. Es olor húmedo, animal, vagamente sucio. Algunas personas lo describen como agua de acuario estancada o trapos húmedos olvidados en lavadora. No es lo que esperas cuando acercas nariz a flores que parecen tan puras y hermosas.

El olor varía en intensidad. En días frescos y nublados puede ser apenas perceptible. En días calurosos y húmedos se intensifica notablemente. Y como con muchas flores malolientes, no todas las personas lo perciben igual. Algunos dicen que huele perfectamente normal, incluso agradable, mientras otros inmediatamente detectan esa nota de perro mojado y no pueden ignorarla.

Los Viburnum siguen siendo ampliamente plantados porque sus beneficios superan el inconveniente olfativo temporal. Florecen durante relativamente corto período en primavera, el resto del año son arbustos atractivos con follaje bonito y frecuentemente bayas decorativas en otoño. Y el olor, aunque desagradable, no es tan intenso como para ser intolerable a distancia razonable.

Por qué la evolución no se preocupa por nuestras narices

La lección general de todas estas flores es que la evolución optimiza para reproducción efectiva, no para complacer sensibilidades humanas. Las flores no evolucionaron para decorar nuestros jardines o alegrar nuestros días. Evolucionaron para atraer polinizadores específicos, y diferentes polinizadores tienen preferencias muy diferentes.

Las moscas carroñeras son polinizadores extremadamente efectivos para plantas que pueden atraerlas. Son abundantes, activas, y buscan agresivamente las fuentes del olor que las atrae. Una flor que huele a cadáver tiene atención garantizada de moscas en cualquier lugar donde haya moscas. Es nicho ecológico que funciona perfectamente aunque a nosotros nos parezca repugnante.

Los murciélagos, que polinizan muchas plantas tropicales incluyendo durián, son atraídos por olores que incluyen compuestos sulfurosos y fermentados que nosotros encontramos ofensivos. Las polillas nocturnas prefieren frecuentemente olores fuertes y almizclados que de día consideraríamos desagradables. La noche tiene su propia paleta de aromas que funciona para criaturas nocturnas.

Incluso las abejas, que pensamos amar flores perfumadas, no necesariamente comparten nuestros gustos. Algunas flores que a nosotros nos huelen divinas son ignoradas por abejas, mientras que flores con olores que encontramos neutros o ligeramente desagradables las cubren de abejas. Perciben mundo olfativo diferente al nuestro.

Conviviendo con belleza maloliente

Si te encuentras con alguna de estas flores, ya sea por elección en tu jardín o por accidente en la naturaleza, hay formas de minimizar el impacto olfativo mientras disfrutas la belleza visual.

La distancia es tu amiga. Muchas de estas flores son espectaculares fotografiadas o apreciadas desde varios metros. No necesitas meter nariz directamente en flor para disfrutar su forma, color y estructura. Aprecia desde lejos y deja que la vista domine sobre el olfato.

El timing también ayuda. Muchas flores malolientes son más intensas en ciertos momentos del día, típicamente cuando sus polinizadores objetivo son más activos. Las flores polinizadas por moscas frecuentemente huelen peor durante el día cuando las moscas están activas. Visitarlas temprano en la mañana o al atardecer puede reducir la experiencia olfativa.

En jardín, la ubicación estratégica hace diferencia enorme. Planta especies problemáticas lejos de ventanas, patios, y áreas donde pasas tiempo. En zona alejada del jardín pueden florecer sin ofender mientras sigues disfrutando su contribución visual al paisaje general.

Para plantas de interior como Stapelias, simplemente cierra la puerta de la habitación donde florecen durante los pocos días que dura la flor. O colócalas temporalmente en garaje o espacio similar donde el olor no importe. La floración es breve, y el resto del año la planta es perfectamente inofensiva.

La naturaleza no nos debe belleza que sea agradable a todos nuestros sentidos simultáneamente. Estas flores nos recuerdan que somos solo una especie entre millones, y que lo que nos parece horrible puede ser irresistible para otros. Hay cierta humildad en eso, reconocimiento de que el mundo no fue diseñado exclusivamente para nuestro placer. Y aún así, podemos apreciar la belleza visual de estas flores mientras mantenemos nariz a distancia respetuosa.

¿Has tenido encuentro desafortunado con alguna de estas flores? ¿O conoces otras flores con olores terribles? Cuéntame en comentarios.

Una respuesta a «Flores que huelen horrible (pero son preciosas)»

  1. Ahora ya entiendo mejor por qué el paso de la escalera apesta , después de saber a qué huele la flor de la hiedra saldré por la puerta de atrás para esquivarla…¿A qué sabrá la miel de las abejas que la visitan? Porque como huela la miel como la planta , no se la van a comer ni las propias abejas. Pero la mantendré solo por ellas.

    Leyendo tu articulo…podria ser peor

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